El blog de viajes de Tinder

El mundo de tinder a los 40

Soy una mujer separada de casi, casi 40 años.  Tengo una carrera en un área de ciencias sociales y, obvio, la imagen de arriba no soy yo. 

Hace unos meses vivía una vida miserable y solitaria y mi hermana me recomendó que abriera una cuenta en Tinder.  

20 citas, 127 matches y varias ciudades después, la misma hermana me acaba de sugerir que comparta estas historias.  Y aquí estamos. 

PD: Cómo empezó esta historia está en esta sección de inicio.  Luego, las historias épicas y las no tanto en la sección Bitácora de viajes.

 


Contáctame

Deja un comentario o sígueme en la red

¿Quieres saber más sobre este tema o sugerir un artículo? Déjame un comentario con tu consulta, sugerencia o con un saludo.

Contáctame...

Y así empezamos...

11 de julio 2019

Creo que tengo aburrida a mi hermana con mis cuentos de Tinder.  Mi mejor amiga está lejos y vive la realidad (que conozco bien) de la familia nuclear feliz y me da lata molestarla con cuentos trasnochados en esta etapa de su vida. 

Por eso, sospecho que la sugerencia de mi hermana de que iniciara un blog tiene que ver con lo aburrida que la tengo, pero me pareció una buena idea, sobre todo porque a veces una tiene muchas fantasías acerca de cómo funcionará la vida después del matrimonio cuando ya tienes 40 años y una hija ad portas de la independencia.  Y si de pronto resulta que le sirve a alguien eso sería una muy buena noticia.

He abierto tres cuentas Tinder desde el 15 de enero de este año. Mi cuenta actual (la más duradera) tiene tres meses, 127 matches y 79 conversaciones iniciadas.  En total he hablado con más de 90 señores de varias edades (en un rango de 31 a 50), algunas no pasaron del hola y dos frases más.  Con otros fueron semanas de conversación, expectativas y fracasos.  Pero otros (muy pocos) se convirtieron en amigos entrañables, que escuchan mis penas,  me dan consejos, me consuelan, alaban y estiman y con quienes (luego de meses) aun puedo compartir un café y una cama de vez en cuando.

La mejor foto para publicar es cuando estas feliz, ya sea que vas a salir, vienes de tirar o algo bueno está pasando en tu día familiar o laboral: el momento de un selfie Tinder es ese. No soy nada esotérica, pero funciona, algo transmite, algo hace detenerse a ese tipo que en general no conocerías si anduvieras en un bar o en la calle y cantidad es oportunidad.

Tinder es un catalogo de gente: eliges y te eligen: esa es la norma y si no lo aceptas mejor no abras una cuenta.  Pero si la abres hay que atreverse a hablar con gente diversa, diferente, con cosas en común y otros no tanto, es la única forma de averiguar si eso terminará donde una quiere. ¿Dónde quiero yo que termine? Mi deseo es encontrar a un señor simpático que no se haga rollos, inteligente y medianamente informado, con quien poder conversar, tomar un vino, escuchar música y tener sexo de vez en cuando sin compromisos.  Pero quiero gustarle, que disfrute conmigo y que este arreglo sin futuro, solo de compañía, nos sirva a ambos.  No lo he encontrado aún, no sé si existe, pero no me desanimo.  Mientras, deslizo a la derecha la foto de hombres que no me generan grandes expectativas, pero que tienen un detalle (aunque sea uno) que me haga otorgarle el beneficio de la duda, y así voy descubriendo más y más cosas de mi misma y esa es la parte interesante de esta historia.

No soy guapa, no soy delgada, ni tengo una belleza exótica.  De hecho soy lo contrario, 164 cm y muuuchos kilos que no confesaré.  Tengo celulitis, estrías del embarazo, mis pechos (aunque grandes) están caídos hace más de una década y no tengo poto como la mayoría de chilenas.  No tengo mucha plata para comprar ropa que, obviamente, me cuesta encontrar por las tallas.  Me toma una hora arreglarme para una cita donde me sienta conforme con lo que el espejo me devuelve y en mi vida me había sentido más sexy, deseada y satisfecha de mí misma.   Cuando dicen que todo está en la actitud hay que creerlo.

Yo fui por mi actitud hace ya seis meses y la encontré. Encontré mi actitud de los 20 años cuando me comía el mundo y no me importaba nada.   A mi favor: soy inteligente y divertida, de risa fácil y conversadora.  Me gusta beber y no me molesta que fumen lo que sea, así que los señores Tinder suelen sentirse a gusto conmigo aunque la cita sea de una sola noche (o una tarde o una mañana, de todo ha habido) No lo digo yo, lo dice la ciencia.

Así que invito a las mujeres maduras que hoy quieren buscarse a sí mismas (por favor no las que buscan marido, no tengo recetas para eso) a contarnos nuestras historias.  Yo seguiré más tarde haciendo un recuento de mis 20 citas, 16 con sexo incluido,  5 con repetición en el tiempo. Y a ver cómo me va este finde señoras!






© 2019 El Blog de viajes Tinder. Todos los derechos reservados.
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar